jueves, 25 de abril de 2013

TONTERÍAS DE UN 25 DE ABRIL MIENTRAS ESPERO A QUE ME ENTRE HAMBRE


Hoy estoy…


  

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Al pan, moje
y al vino, gaseosa.
A palo seco no me trago nada.
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Soy mujer de muchas letras
y pocas palabras.
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Antes iba y venía,
pero me cansé de ir y venir
y tuve que decidir
si venía e iba o si iba y venía.
Me quedé, es decir,
que ahora estoy, aquí,
en alguna parte,
donde no tengo que ir y venir
como hacía antes.
#
Hasta ahí.
Ni más ni menos.
He dicho lo que había que decir
con todas y cada una de sus palabras:
consonantes, vocales y acentos incluidos.
No hay más que añadir,
no hay nada que quitar.
No recuerdo si había más motivos,
pero lo que está, lo está en su justa medida.
El caso es que eso es lo que quería decir
y eso es precisamente lo que he hecho,
justo aquí: en el punto final.

viernes, 19 de abril de 2013

LO QUE PASÓ EN ALGÚN MOMENTO



¿Cuándo se perdió la intensidad?
¿Cuándo fue que todo comenzó a tener la misma cadencia?
¿Cuándo se ajaron las pupilas del mirar hondo con ese no quedar en donde se halla la diferencia?
¿En qué instante fue que los latidos se acompasaron al paso cansino,
que las palabras se reprodujeron en farfullas vanas,
en qué puchero hirvieron el amor y la rabia?
Envidia, pasión, coraje, frustración, espanto, ternura…
aún a dentelladas
              ¡libradme de ser mansa!


lunes, 8 de abril de 2013

ESAS DUDAS QUE TE ENTRAN



A veces me pregunto si alguien, en algún otro lugar, habrá dicho lo mismo que yo he dicho.
Si no habrá usado mis mismas palabras para describir iguales emociones.
Si en otra lengua no habrá asociado las mismas ideas e imágenes que yo he conectado.
En definitiva, si no estaré plagiando estas náuseas existenciales.

LOBO aFEROZ



El lobo feroz estaba en crisis.
Retirado en un apartamento de dos habitaciones en el centro de la ciudad se había ido olvidando del bosque, de cerditos, de las caperucitas y de incautos caminantes.
El programa de reinserción social había sido un gran paso después de que el R.D. 1/3018 aceptara a los hombres lobo como ciudadanos de pleno derecho y el estado de bienestar se afanara en los programas de reinserción social de esta minoría pseudo-étnica en riesgo de exclusión.
Reprimido su instinto por el alcohol y algún que otro opiáceo intuía pasar las lunas, y las intuía porque desde su ventana en el centro de la cuidad era imposible ver un claro de cielo.
Él no era un hombre lobo, era un lobo a secas, un lobo “desferocizado”, un lobo aferoz al que nadie teme y se canturreaba la cancioncilla de Disney con una mueca irritante ante el espejo “quién teme al lobo feroz, al lobo, al lobo…al lobo feroz” y se dejaba caer en el sofá con un regusto en las entrañas a frustración y apatía.
        Un trabajador social le visitaba una vez al mes, era el único momento en que ponía en orden su mundo (el exterior, claro): limpiaba la casa, planchaba la ropa, sacaba del frigorífico toda la comida estropeada, lavaba los cacharros, se deshacía de las botellas vacías, se lavaba y recortaba sus melenas para tener una apariencia digna de un lobo metrosexual, que es lo que se esperaba de él. El imbécil del asistente le traía un kit con comida y millones de panfletos sobre cursos, trabajos y folios y folios de encuestas y test que debía completar para asegurar a la sociedad que era un lobo rehabilitado, feliz e inmensamente agradecido por esta oportunidad de cambiar su vida.
El lobo es un ser de manada, en el bosque vivía con su libertad coartada por los límites de la reserva, con una rutinaria vida: dormir hasta tarde, correr un poco, buscar algo que comer y disfrutar de las noches con su manada hasta regresar al amanecer a su guarida, así noche tras noche. 


Un día pensó que la civilización le haría libre, que disfrutaría de la gente, de nuevos retos, de supermercados donde abastecerse de alimentos, de un trabajo honroso y que en la noche podía seguir con su manada buscando lunas, pensó en cómo sería follarse a caperucitas en lugar de comérselas, dictaminó tajantemente que cuando se es un lobo feroz nada, por mucho que todo cambie, va a lograr que pierdas tu animalidad arraigada genéticamente tras generaciones de lobos feroces y documentada por siglos de devastadoras historias.
Pero entonces el trabajador social llegaba mes a mes con sus encuestas y teorías y sus mismas preguntas mes a mes: ¿cuáles son sus metas, sus objetivos de fututo? ¿quiere una familia, alguna mujer loba que le ocupe sus pensamientos? ¿qué piensa hacer con su vida? ¿cuál es su nivel de satisfacción del programa?... ¿me permite una muestra para asegurarnos de que no se ha comido a nadie?... sus vecinos se quejan de mucho ruido por las noches ¿insomnio por la luna llena? ¿quiere que concertemos una cita con el psiquiatra para tratar los trastornos del sueño? ¿cómo va la creación de esa red de apoyo, ha hecho amigos? bla, bla, bla, bla…. si hay un momento en que el lobo tenía que demostrar su rehabilitación era ante la presencia de ese hombrecillo desgarbado con gafas de pasta y una torre de papeles encima de la mesa, hablando y hablando, preguntando y preguntando. Dos horas después recogía toda su palabrería y su papelería y se cerraba la puerta, entonces el lobo se abría una cerveza y se arrinconaba en el sofá para entrar en crisis y eso era algo nuevo para él. Se había enfrentado al hambre, la falta de libertad, el celo, las trampas de los cazadores… pero no a esto: nada es como debía ser (o eso es lo que le decía aquel insulso hombrecillo que ni siquiera era apetecible), que no tenía nada de lo que debía tener, que ningún objetivo estaba cumplido, ninguna meta alcanzada y nada loable estaba hecho. Por lo visto simplemente vivir y sobrevivir sin grandes riesgos no es algo aceptado.
Lobo feroz-aferoz–manso sabía que eso determinaba que era un fracaso social y que en el transcurso del tiempo en que había andado en proceso de desferocización todo a su alrededor había seguido girando, que era tarde para muchas cosas y que ya no tenía ganas de otras, que en lo que se dedicaba al autoconocimiento y la introspección iba perdiendo oportunidades, era consciente de que estaba abierto a todo y encerrado en sí. Sabía, o eso creía saber, que si un lobo feroz no es feroz no es más que un perro de compañía que solo acude a recoger las migajas cuando el amo lo llama. 
Estaba tan seguro de sí mismo y su animalidad que cuando vio que nada era como debía ser, entró en crisis.
Lo sé porque vino a verme.

Que ¿quién soy yo? Soy la rana que convenció al lobo feroz para que cambiara de vida segura de que si él podía convertirse yo podría algún día transformarme en princesa.
Esto es lo que hay. Otro día, con más tiempo, os contaré cómo caperucita terminó siendo una ramera.

domingo, 31 de marzo de 2013

TRAZOS Y RETAZOS



Subsistiendo de “diminutos instantes inmensos en el vivir”
de fragmentos recompuestos arbitrariamente.
Ráfagas que enlazan aromas
con sus luces y sus sombras
con sus recuerdos y sus inventos.
Construidos a base de guijarros
sin argamasa ni mortero,
sin cemento ni cimiento.
Ilusionistas con chisteras sin razón ni consuelo.
Sutilmente posado sobre la existencia,
equilibrando el latir y el partir.
Funambulistas de los sentidos.
Trapecistas del suelo y el sueño.
Malabaristas de aire y realidad.
Contorsionistas del puedo sin quiero.
¿Quién necesita 90 minutos
si, al fin y al cabo, diez segundos
bastan para cortar el aliento?





lunes, 25 de marzo de 2013

ENf(l)OCADA



Tambor de eco en pecho.
Tararú devanándose en el silencio.
Túnica rasgando el suelo.
Campana ronca.
Bronca carraca.
Oscuridad arrastrada.
Labios prietos, helados o arrebatados.
Paso agotado, boca sin resuello.
Esto es lo que veo.
Lo demás se me desenfoca.

sábado, 9 de marzo de 2013


Detener en el tiempo y el espacio
lo que crees ver
para que puedan observar,
analizar,
juzgar,
alabar,
despreciar,
rentabilizar…
lo que tú nunca verás.
parar el aquí y el ahora
en el instante volátil.
mentiras,
ficciones.
sinsentidos.
Falacias.
Herejías.
Felonías.
¡Quiébrame la piel!
eso basta. 

martes, 5 de marzo de 2013

CLAMA


Clamaré y reclama
la palabra exacta,
esa que todos buscan
y que nadie halla.
Con liguero y botas de agua
esa soy yo:
confusa
                      y
                                                 abstracta.
De mis trenzas manan las palabras,
versos obtusos que nada cambian,
ni a mí, ni a ti, ni a nunca nada.
Esquivando rimas y vidas
en cada esquina agazapadas.
Quien me conoce
no
                  me
                                            aguanta.
Cavada y excavada
hasta encontrar el agua,
tanto me quieren que me malmatan.
Y muevo y remuevo
sílabas quemadas,
sinalefas del pensamiento
vomitado sin pausa,
atorados hiatos,
diptongos mohosos
en mi frigo,
en mi casa,
en mi cama.

Aclamaré y exclama
lexemas, 
                        sufijos,
                                                    prefijos, 
¡y Más!
.....Fijos.....
SuPreMas ideas, absurdas metáforas.
PreSuMas de nada cuando todo degrada.

Declama con rabia, con furia:
N_a_d_a _ C_a_m_b_i_a.

sábado, 2 de marzo de 2013

MIRANDO HACIA EL FONDO A LA DERECHA



Un retazo… apenas unos segundos de una imagen detrás de la principal, de un pedazo de un todo observado en segundo plano… y sin embargo, no logro deshacerme de ella.
Unos escasos segundos de un fragmento, de unas solas manos en una pared del fondo, puestas ahí, sin más, que se me han atorado en las ansias.
En la ambición de buscarlas por cualquier parte.
En las ganas de tenerlas, con codicia.
En el temor de que, tal vez revelado el fragmento que no he visto, deje de fascinarme y obsesionarme ese segmento que me ha arrebatado el pensamiento, asiéndome al secreto de lo que solo es vislumbrado durante unos segundos y que sin embargo se te clava en el anhelo.

martes, 26 de febrero de 2013

dAmE


“Dame la libertad de no hacer nada
para salvaguardar nuestra total
ausencia de batalla” Gonzalo Escarpa


Libérame de promesas y versos,
de amaneceres y baladas.
Dame la palabra clara,
sin alegoría ni metáfora.
Desde los pies hasta el alma
en árida prosa clavada.
Desde el alma hasta los ojos
sin atisbar más campos ni batallas.
Libérame de cumplidos y poesías
de eternidades y lunas llenas.
Dame la verdad tajante,
sin cuentos ni leyendas.
Desde la boca hasta la conciencia
en furia invadida.
Desde la conciencia hasta el pecho
de pasión arrobada.
Dame la fiereza del que todo ama
y nada posee
Dame el delirio de quien nadie ama
y un verso tiene.
Dame la calma prosaica
de la que ya eres dueño
Desde la clarividencia hasta
la fría yema de mis dedos.
Viólame la rima
hasta quedar exhausta.


viernes, 22 de febrero de 2013


¿Qué buscan los ojos
vidrio empañado (del invierno)?
¿Qué quieren alcanzar las manos
cristales translúcidos (de febrero)?
¿Qué sonido ansía la boca
metal de campana (que a cuartos toca)?

Puedo escribir los versos más absurdos esta noche
porque el desvelo de la jornada me sostiene.
Decir, por ejemplo, que me dueles terriblemente
replicando en lo hondo de la preocupación y la congoja.

Llegará la calma, lo sé,
pero en la tormenta me vuelca la cama,
me atiza el pasado
y me hiere el alma.

Registro el cuaderno de bitácora
para hallar las premisas y reparos,
la parte de culpa y de espanto
y la clave maestra de desandar los pasos.

Llegará la calma, pero mientras tanto,
me aferro a los cantos de una cama
que me vuelca en cada madrugada.

jueves, 21 de febrero de 2013

CON UNO BASTA


Dicen que de los errores se aprende….
¿Pero cuántos errores hacen falta para hacer bien hecho lo que se debe hacer bien?
¿Con uno basta? ¿Tal vez más?
¿Cuánto debe tenerse en cuenta los cambios de condicionantes externos y el contexto para que el primer error ya no sirva de nada a la hora de volver a realizar la misma acción?
Y por otra parte… ¿cuántos errores somos capaces de soportar?
Esto es, tal vez,  muy relativo, dependerá sin duda del grosor y peso, hay errores livianos que se olvidan y hay cargas más pesadas que nos atosigan.
De los errores se aprende… dice la gente. Pero ¿con uno sólo nos basta?
Está bien… depende el caso, no siempre es lo mismo, siempre hay detalles que se escapan… palabras y palabras… hoy sólo ansío aferrarme a la certeza de que con un error basta.

domingo, 17 de febrero de 2013

MEMORIAS DE UNA DESMEMORIADA QUE CONOCÍ EN ALGUNA PARTE


Empecé a latir, eso dicen y a juzgar por los latidos debe seguir siendo cierto, un 22 de diciembre de 1980, siempre me hacen las mismas preguntas y mi madre está cansada de que año tras año (y ya van 32) la pregunte si nací antes del gordo de navidad y a qué hora, pero siempre se me olvida y todos los años, cuando alguien me hace esa pregunta tengo que volver a confirmar los datos con mi madre… quizá debería anotarlo de una vez, pero la verdad, es que llegué y me importa bastante poco si había salido o no el gordo de la lotería, salí yo y a mí eso me basta.
Me bautizaron el 15 de marzo del año siguiente, esto sí lo sé porque lo anoté y lo acabo de mirar (así que he hecho trampas). Poco más puedo contar de los tiernos años de la infancia porque mi madre no sabía que iba a parir una desmemoriada y dejó de anotar cosas en los libros y álbumes, y a mí se me han olvidado sus respuestas.
El resto de vida, son retazos que nunca sabré sin son ciertos o imaginados, porque son imágenes creadas por los recuerdos de otros, o quizá por los míos, o por algún sueño… hay pesadillas de la infancia que aún recuerdo nítidamente.
Luego llegaría lo que ahora llaman preadolescencia, fotografías sueltas de amigas, juegos, muñecas, regalos… curiosamente recuerdo quién me ha hecho casi la totalidad de los regalos que tengo; campos, tierra llena de tabones y piedras, heridas en las rodillas, los codos y la cara, árboles frutales, un pilón, la acequia y sus asquerosos bichos en el agua, rostros de gente que no sé quién es ni cómo se llamaba y como nos sucede a todos, recuerdos de hechos vergonzosos, porque esos jodidamente no se van de la memoria aunque quieras echarlos a patadas, empujones y tequilas.
En la comunión me regalaron un diario, escribí 4 hojas y se quedó olvidado hasta que me di cuenta de que si no escribía lo que me pasaba con los años se me iba a olvidar todo, hasta que me di cuenta de que tenía que aprender a respirar de algún modo.
Después llegaría la adolescencia, el primer amor, podría buscar en los diarios las fechas, pero lo cierto es que si esto son memorias y hay que hacer memoria, eso sería hacer trampas y esta vez no voy a hacerlas. No recuerdo el primer beso, ni el hecho en sí ni el con quien, será que no fue de película, aunque seguramente lo tenga anotado. Si evoco el primer amor sólo me viene una imagen a la cabeza, apenas puedo esbozar muchas más imágenes, pero sé que esa sensación sigue aferrada a mi mano.
La adolescencia… tormentosa y violenta, adolecente, como su etimología indica, en lucha y búsqueda que aún perdura, llena de discusiones, inestables emociones y definitivas verdades.
Mayoría de edad… y el inicio de un paréntesis que duraría 10 años, llena de experiencias nuevas, llena de temores aprendidos y de esperanzas ignoradas, de conjuras y alianzas. Cuando lo evoco también recuerdo la imagen y la sensación de ese primer momento, se han difuminado las palabras y los números, sólo quedan en la memoria los gestos, el entorno y el sentimiento grabado en la piel que humedece mi sexo. Turbulentos años (por lo grandioso y lo nefasto) en los que sin duda amé, pero ante todo me perdí… hasta que me planté y decidí recuperarme, no en vano, me había costado mucho llegar hasta ahí, como para dejarme olvidada por caminos sin futuro alguno.
Y cuando me bajé del tren de lo habitual y lo debidamente correcto me di cuenta de que la estación estaba vacía, que ya todos habían sacado el billete hacia un destino y que con las cuatro cosas que había recogido, no por salir precipitada, sino porque lo demás debía quedarse donde estaba; digo que con las cuatro cosas empaquetadas me quedé de pie al borde de una vía mirando un panel de destinos que me resultaban poco apetecibles y absurdos para mi necesidad; decía que me quedé durante años al pie de la vía, viendo llegar y marcharse rostros, saliendo de vez en cuando de la estación para estirar el alma, y volviendo de nuevo a leer ese monitor de destinos prefabricados y apática ante todos ellos.
Pero al pie de las escaleras de los trenes también se vive, eso sí, acumulando sensaciones accidentales, en tránsito y pasajeras, con el sosiego de la imposibilidad de pertenencia, con la exasperación de atrapar frenéticamente las horas, de beberse los minutos y la furia de extraer de cada impulso no menos de 3 latidos por segundo. Felizmente, aquí sigo, aunque siempre haya revisores entrometidos que quieren echarte de tu sitio con sus preguntas y sus futuros y sus normas sobre lo mundialmente establecido.
Pero a mí no me sirven novelas, son demasiadas palabras, demasiados hechos, nombres, vidas y sus historias que debes recordar … al fin, inexorablemente todo se me diluye y olvida, a mí me bastan dos o tres versos para vivir, un estremecimiento impregnado en el alma y la borrosa imagen de un momento. Mucha gente no lo entienden, se enfadan porque se me olvidan las cosas, dicen que no me fijo, que no me importa nada, que no puedo estar enfadada cambiar de conversación y olvidarme de lo ocurrido, pero yo, a diferencia de ellos, sé lo que a las personas que me rodean les gusta, lo que no les gusta, sus manías y rutinas, cómo colocan esto o aquello, lo que les entusiasma y a lo que tienen miedo, recuerdo sin esfuerzo sus pequeños detalles cotidianos, aunque no recuerde su edad o si hemos hablado de lo mismo o cuando nos conocimos y entro en sus vidas como en un baile, acoplándome a su danza con mi falta de ritmo y oído.
Hace dos hora que me desperté y mientras me desperezaba en mi cama me vino la idea de hacer mis memorias, recuerdo las sensaciones gratas de las horas anteriores pero no ninguna idea, hoy por la mañana entre vuelta y vuelta de un domingo en la cama pensé “memorias de una desmemoriada”, entre medias de esto he ido y venido, he comido mientras escribía, he hecho la cama, sacado la comida a descongelar para mañana, he hablado con amigos, escuchado sus problemas, me he tomado alguna cerveza y fumado unos cuantos cigarros y seguramente mañana me pregunté en qué estaba yo pensando cuando escribí estas palabras.
Definitivamente: en todo y en nada.
No hay más complejidad que la inhabitual simpleza de alguien que he conocido en alguna parte en el letargo borroso y quimérico de una mañana de domingo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

- -


Hay acordes que sólo pueden evocar un nombre...
un gesto, un ademán, una danza...
una sonrisa esbozada, perdida, latente.
Y se me enredan en el cuello
las notas de tus dedos,
aferrándose en la cintura
el twist de tu recuerdo.


viernes, 8 de febrero de 2013

INSTANCIA


Estoy guerrera y reivindico y protesto… porque por lo visto, esto es lo que todo el ciudadano español debe hacer hoy en día y como aborrezco las manifestaciones y no tengo tiempo para manifestarme ni hacer pancartas ni himnos… pues lo digo y vomito y reviento.

REQUIERO el derecho a poder pasear por los parques sin tener que ir de una mano atada, a poder circular sin ser un individuo por un perro arrastrada.
RECLAMO el derecho a poder deambular senderos sin tener que escuchar estupideces ni lindezas.
APELO al derecho a caminar, a andar sin tener que ir en chándal y corriendo.
INSTO al gastar suelas y suelos.
EXIJO recuperar la nocturnidad de los parques, que siempre fueron de los solitarios y que ahora por no sé qué leyes y normas universales son propiedad privada de los pares: persona-persona, animal-persona, bicicleta, patín, monopatín-persona, adolescente-botella-porro…
¡SOLICITO recuperar mi banco! con sus árboles, sus hojas secas y miras cortas al río, a favor de mi calma y en perjuicio de los canes que se han apoderado sin permiso de mi piedra, mis hojas, mis árboles y toda la tinta derramada en su tierra.
¡¡PROTESTO encarecida  por el desfalco de la nocturnidad de los parques!!
O en su defecto, que al menos se dignen, y busquen dónde ubicarme.

martes, 5 de febrero de 2013

ANALES (APÓCRIFOS) DEL BESO I



Ayer me han regalado un beso… y me ha hecho tan feliz que lo cuento.

El más dulce, tierno y cariñoso beso en la mejilla jamás contado en la historia de los besos. 
Suave, silencioso y duradero. 
Sutil como la caricia y certero en su búsqueda del centro de las emociones.

Pocos lo entenderán, sobre todo porque en las enciclopedias de los besos no aparece este tipo de ósculo: el beso-down.
Creo que habría que interpelar a los eruditos de la real academia de los besos para que los incluyan con nombre propio, porque verdaderamente son exclusivos, pero cegados por el consumismo y las normas sociales solamente se preocupan por investigar los besos de príncipes, princesas, damiselas y caballeros… y se olvidan de que hay muchos otros que también merecen estar en el catálogo de besos.

Afortunadamente, a pesar de la presión mediática, siguen existiendo sigilosos besos que estrepitosamente te desarman la fiereza.
Felizmente, sigue existiendo quien es capaz de dar el más puro beso en la mejilla a la antigua usanza.
Por dicha, me hace tanta ilusión, que seguiré catalogando los besos “como dios manda”, enfrascando los auténticos y desechando los embusteros y manidos.

"Desde la creación del beso ha habido cinco grandes besos que han sido catalogados como los más puros, los más intensos, los más apasionados de todos los tiempos… este los superó a todos” 
(La princesa prometida. William Goldman)

lunes, 4 de febrero de 2013

TicTacmos


Con un TicTac
por banda sonora
(nada original, por cierto)
Con la premura de lo inmediato.
Con el apremio de los cargos y encargos.
Tic Tac Vivimos
Viv Vav Tictacmos
Bim Bam Bum
¡Bah!
Mejor me callo…

miércoles, 23 de enero de 2013

...SECÁNDOSELOS CON LA TOALLA


y se pone a lavarles los pies a los discípulos,
secándoselos con la toalla que se había ceñido…

Llevo años dedicada al cuidado, de otros, más que de mí misma, pero no ha sido hasta hace relativamente poco que el significado más profundo y metafísico de esta palabra me ha calado el alma.
COGITARE _coidar _cuidar
Siempre he cuidado desde el COGITARE más popular, el de prestar atención para conservar algo y no ha sido hasta que me he encontrado “cuidando” del secar unos delgados pies, algo inseguros y que no ven dónde se detiene mi mano o cómo va a frotar la toalla contra la piel, cuando realmente he llegado a ese COGITARE en desuso del pensar, reflexionar y del meditar, de adentrarte en lo realmente valioso que es poner los cinco sentidos en la tarea más sencilla, a aprehender el respeto que supone llevar a cabo un acto tan habitual, pero que, sin embargo, considero que ha de hacerse con la extrema delicadeza de la ternura.
No soy madre, quizá si lo fuera ya habría descubierto esto mucho antes, pero lo hago ahora, aunque siempre he cuidado con el corazón más que con teorías, olvidando horarios y disciplinas cuando se trata de gozar de las personas y de sus rituales diarios, pero hasta este minúsculo e insignificante hecho tan cotidiano, no había llegado a comprender la capacidad que tenemos en nuestras manos los cuidadores, los guardianes de la dignidad de quienes han sido silenciados, los conservadores de la exclusividad de cada persona (con sus manías, rutinas y olvidos), los que prestamos atención a aquello a lo que el otro no alcanza.
Hay muchas formas de llevar a cabo cualquier acción cotidiana de la vida, pero lo cierto es que cuando por fortuna una de ellas te revela una emoción sutil y te azuza el pensamiento, no puedes por menos que compartirla para que el resto del mundo entienda por qué estamos tan locos y felices de ser lo que somos y de hacer lo que hacemos cada día. Ni más ni menos.

lunes, 21 de enero de 2013

DE VUELTA DE LA TIERRA PROMETIDA


¿Qué de cierto hay cuando, al fin, posas tus pies en la tierra prometida?
Has llegado, lo sabes, pero ignoras todo lo demás.
Quieto, inmóvil ante el horizonte tantas veces soñado. Descentrado.
Evocando los recuerdos de lo que esperabas que ibas a encontrar ante tus ojos y que ahora
se muestra arrogante ante ti, insolente, confuso, magnánimo.

Un ápice de terror atraviesa la euforia de la conquista.
El abismo de lo soñado.
El crujir de las ilusiones acomodándose al calor de la leña.
El chasquido de lo ansiado.
El humo de lo imaginado.
El olor del recuerdo amarrado al alma.

Parado ante el arco de la entrada.
Aprietas los puños, frunces los labios y contraes tu sexo.
Cierras los ojos y vacilante dejas que el aire te golpee, mientras, sientes en la nuca el escalofrío
y en tu retina un arco de piedra se va volviendo borroso e insignificante.

domingo, 13 de enero de 2013

RECONQUISTA


Tuércele y retuércele el cuello al príncipe,
hasta que sus labios sean tan azules como su alcurnia,
si ahora resulta que la princesa no despertó
por un candoroso beso de amor.

La princesa está triste…
los suspiros se escapan de sus labios de fresa
y palpita ardiente contra la silla de oro
soñando del piano notas en clave de do.
Pero ya todo eso da igual,
la princesa está turbada…
y los gemidos se escapan de sus labios de granada.

Cómete al lobo feroz, amordaza a la madrastra y somete al príncipe azul;
El dragón se ha escapado… la ira de su fuego roza las mejillas...
no tardará en regresar.
Y mientras tanto abrasa,
con sus inoportunas llamas de orgullo y suficiencia,
la espalda marmolea de la princesa insensata.

Todo son preguntas sin sentido,
fragmentos descoloridos
y callejones sin salida ni esquinas,
la caída del impero, el asedio al reino del orden y de la omisión.

Y qué más da si al cerrar los ojos siga viendo con nitidez,
si los dedos siguen deteniéndose sobre el teclado,
si el pulso se acelera y aplaste el pecho como una roca…
hasta entonces hay que seguir dando bocanadas
para seguir vagamente existiendo
mientras le tuerce y retuerce el cuello al príncipe, a la madrastra y al hada
en la apacible cloaca de rana. 

martes, 30 de octubre de 2012

TRAS LA TEMPESTAD


Dicen que después de la tempestad llega la calma, y así ha de ser, pero lo cierto es que no sabemos en qué orilla vamos a despertar.
Tal vez los existencialmente reiterativos despierten en la misma orilla de siempre una y otra vez, haciendo que tanto esfuerzo para sobrellevar la tormenta no haya servido para nada.
Tal vez, los vitalmente inconformistas, amanezcan en orillas insólitas, en arenas movedizas y algas salvavidas.
Dicen que siempre llega la calma…
Pero no siempre en esa calma nos invade una sensación de sosiego.
Debe existir ese minúsculo instante en el que al cerrar los ojos y sentir que ya todo pasó, sepas que algo ha cambiado, que se abre un nuevo horizonte ante tu mirada, aunque bajo tus pies esté la misma arena de todos los días, de todos los años, de toda una vida.
Porque si no la lucha contra la marea es inservible.
La vida siempre gana.
La resaca siempre lastima.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Bre_Sep_Em_Ti



Hay días tsunamis, donde todas las emociones se te vuelcan encima
arrastrándote mar a dentro de un lugar desconocido: tú mismo.
Pero, ay, cuando la tormenta dura meses…
entonces ya ni la tierra ni la almohada empapan la lluvia,
ni los ríos mantienen sus cauces,
ni los árboles sostienen sus ramas,
ni las piernas sostienen tu andar.

Bienvenido otoño.
Mi casa es tuya... septiembre me ha dejado a la intemperie.