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miércoles, 19 de junio de 2013

PENSANDO BAJO LA LLUVIA

Y hoy quizá porque la lluvia ha desdibujado todas las siluetas que estaba formando, porque ha embarrado todos los colores y emborronado las letras y sus acentos. Quizás hoy, por culpa de la lluvia, todo ha calado en la tierra infértil y recobra un sentido nuevo o tal vez porque después de una noche de pesadillas nos queda una agónica necesidad de entender. En cualquiera de los casos hoy llueve y hoy asocio la necesidad de arcoíris, las pesadillas y el sentido de lo éxtimo.
Porque ¿qué hay mejor ubicado en nuestra extimidad que las pesadillas y sueños? esas películas que vivimos y sentimos no-conscientemente y que son realmente cuerpos extraños que nos revelan lo más íntimo de lo íntimo, es decir, lo éxtimo. Y al igual que cuando despertamos ansiamos refugiarnos en nuestros recodos más calmos, cuando llueve y sale el sol, tenemos el frenético instinto de buscar un arcoíris que nos llene de ilusión.
Hay quienes nunca buscan arcoíris, hay quienes cuando llueve esperan que un rayo de luz atraviese las nubes para encontrarlo, la verdad es como si esto dijera tanto de nosotros mismos…
El caso es que ya no voy a hacer un discurso sobre este curioso concepto que he conocido recientemente que es lo éxtimo, ni voy a hacer una historia sobre el buscador de arcoíris, ni voy a hacer una sopa de letras con las pesadillas y pescadillas, empanadillas, ensaladillas, buhardillas ni marisabidillas.
Hoy todo se ha revuelto y os mostraré mi extimidad más allá de metáforas y teoremas: Arrastrando aún esa terrible sensación de angustia por los temores incomprensibles que nos aturden en las noches frágiles, es decir, en esas noches en las que rompes en añicos una y otra vez tus sueños; arrastrando, como decía, esa sensación espero mientras veo llover por la ventana ese rayo de luz que desencadene un arcoíris y que me haga sentirme no sólo una niña, sino una niña esperanzada.

Pero la verdad es que hoy se ha revuelto todo, y lo cierto es que cuando los colores del arcoíris se revuelven y se mezclan el resultado es el negro. 

domingo, 2 de junio de 2013

MANIFIESTO DE LA CONCIENCIA ENFADADA

Una imagen no vale más que mil palabras.
Porque la imagen es una, las palabras son miles, miles de emociones, sentimientos, opiniones…. y aunque sea de letras, hasta donde sé, más de mil vale más que uno.

Subjetividades que nos imponen como objetividades.
Imposiciones de verdades absolutas que nos doblegan.
Detrás de una imagen hay más de mil historias (con sus millones de palabras) de la que yo me empeño en hacerte creer, sin maniqueísmo ni politicismos de saldo.
Me niego a dejarme convencer de que lo que veo es simplemente una única cosa, porque son tantas… me niego a dejarme mediatizar y manipular por la imagen elegida concienzudamente para hacerme creer lo que quieran que crea.
Me niego a que no exista un límite, un mero valor para la manipulación por medio de las imágenes, que deba ser conmovida, impactada, dolida, herida, que todo valga… que mi ser pueda ser encaminado sin condescendencia ni misericordia hacia las imágenes que se empeñan en clavarnos hasta el alma.
Reniego de tener que estar haciendo exactamente eso mismo, el buscar el cartel impactante que te lleve a mi objetivo.
No me creas, no me hagas caso… desdéñame, quédate sólo con la esencia, con la límpida raíz que se desdibuja tras los límites casi amorales de esta sociedad.
¿Sabes qué? Me haré objetora de conciencia de la imagen manipuladora, narraré la historia y su valor, te impactaré con las puras palabras que dicen lo que quieren decir sin artificio ni photoshop, sin bandas sonoras que te ericen el cabello, sin apelar a conciencias ni sentimientos… y quizá así… si encuentras los minutos necesarios para leerlo y dejarte calar por lo escrito y te conmueves y te erizo el cabello y las lágrimas te asaltan y te brota del pecho la necesidad de cambiar este mundo…  quizá así, si esto sucede, podré considerar mi deber bien hecho y cuasiperfecto. Porque la verdad debe ser salvífica. 

Pero somos hijos malcriados de nuestro tiempo… y a mis versos les busco la imagen perfecta: aquella que te llame la atención y te ponga ante mis palabras, frente a frente y a veces erráticamente predispuesto (pues es prácticamente imposible encontrar esa exactitud).
Pero somos padres consentidos de nuestro empeño y sé, que si no pongo una imagen, siquiera vas a leerlo (entonces, pues, mi soberbia puede más que cualquier alegato o manifiesto).
Así que hoy yo, que los marcos de mi casa están rellenos de versos… porque no he encontrado las imágenes que quiero que me acompañen, pero sí las palabras con las que resguardarme, yo que llevo media tarde haciendo lo que no quiero… me atrinchero.





miércoles, 23 de enero de 2013

...SECÁNDOSELOS CON LA TOALLA


y se pone a lavarles los pies a los discípulos,
secándoselos con la toalla que se había ceñido…

Llevo años dedicada al cuidado, de otros, más que de mí misma, pero no ha sido hasta hace relativamente poco que el significado más profundo y metafísico de esta palabra me ha calado el alma.
COGITARE _coidar _cuidar
Siempre he cuidado desde el COGITARE más popular, el de prestar atención para conservar algo y no ha sido hasta que me he encontrado “cuidando” del secar unos delgados pies, algo inseguros y que no ven dónde se detiene mi mano o cómo va a frotar la toalla contra la piel, cuando realmente he llegado a ese COGITARE en desuso del pensar, reflexionar y del meditar, de adentrarte en lo realmente valioso que es poner los cinco sentidos en la tarea más sencilla, a aprehender el respeto que supone llevar a cabo un acto tan habitual, pero que, sin embargo, considero que ha de hacerse con la extrema delicadeza de la ternura.
No soy madre, quizá si lo fuera ya habría descubierto esto mucho antes, pero lo hago ahora, aunque siempre he cuidado con el corazón más que con teorías, olvidando horarios y disciplinas cuando se trata de gozar de las personas y de sus rituales diarios, pero hasta este minúsculo e insignificante hecho tan cotidiano, no había llegado a comprender la capacidad que tenemos en nuestras manos los cuidadores, los guardianes de la dignidad de quienes han sido silenciados, los conservadores de la exclusividad de cada persona (con sus manías, rutinas y olvidos), los que prestamos atención a aquello a lo que el otro no alcanza.
Hay muchas formas de llevar a cabo cualquier acción cotidiana de la vida, pero lo cierto es que cuando por fortuna una de ellas te revela una emoción sutil y te azuza el pensamiento, no puedes por menos que compartirla para que el resto del mundo entienda por qué estamos tan locos y felices de ser lo que somos y de hacer lo que hacemos cada día. Ni más ni menos.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Suele pasar que de pronto hay un hecho que te pone del revés.

Que te hace vomitar la indigestión de tantos meses de atracones de ideas y de engullir pensamientos caducados.

Chupitos de interrogantes que no tienes tiempo de dar respuesta, sino de beberlos de un trago para que pase cuanto antes, quemando de una sola vez las ansias de conocerse.

Reposo la cabeza sobre tantos comentarios, frases, pensamientos... y me pregunto que si son ciertos por qué me resultan tan extraños.

Pero no hay descanso... y mareado, te incorporas.

Te calas el sombrero para que no te ciegue el mundo, para caminar como él camina, para vagar por sus senderos, para mirar al suelo, para caminar "con el hombre que va conmigo" y su propia verdad acorazada.

Aceleras el paso, esperando esquivar en la siguiente calle al acechante desasosiego.

Inspiras hondo.

Y simplemente esperas a que un verso te ponga derecho.


martes, 16 de agosto de 2011

arRUInadaMENTE

Terminamos en ruinas, lo que no tengo claro es si todos seremos capaces de evocar en nuestro derrumbe mejores recuerdos. 

Si no terminaremos siendo montañas de años apilados y devastados que nada tienen que decirle a los pies que con las manos se tropiezan.

Un rincón en la maleza, un pilar que nada sustenta, una columna derribada…

Quizá, a lo mejor… una frase se mantiene imbatible, erecta y orgullosa… y entonces será ella quien te nombre.

Será una luz perfecta la que te bañe y veranos, arrastrados de una correa, los que te añoren.


Alvaro, gracias!


domingo, 14 de agosto de 2011

ETIQUETAS


Etiquetas, etiquetas...
Vivimos etiquetados, nos movemos en la sociedad etiquetando, destrozamos prendas porque nos olvidamos de mirar las etiquetas… Dura, fría, impulsiva, inaguantable, borde, trabajadora… y más, muchas más que he ido olvidando, porque soy de las que echan a lavar toda la ropa junta, sin mirar perjuicios, pero lo cierto es que nos vamos desgastando, en cada lavado del alma se va perdiendo el color, van quedando manchas que no desaparecen, nos vamos deformando y transformando... pero curiosamente se continúa con la misma etiqueta, esta no varía, mancándote en la cintura, rozándote incómodamente... dudando si arrancarla... temiendo que si lo haces, la próxima vez no sabrás que hacer con ella... ya no sabrás que es lo idoneo...

Talla XS
Composición: 20% coraje, 35% poesía, 15% agua, 30% pasión 

Lavar a mano max 30ºC (para despabilar de los embobamientos existenciales)
No centrifugar (encoje el corazón)
No usar lejía - No usar secadora
No planchar - No limpieza en seco

Hecho en España

Prestar atención a la polilla, se instala fácilmente en el alma.
Puede tintar el resto de prendas en contacto temporal y/o permanente. Evitar la exposición prolongada.

viernes, 22 de julio de 2011

NON UT RECORDATUS SUM, OBLITUS SUM

Hay cosas que no deberían escribirse, o que si lo hacemos deberían romperse para que no se abalancen con sus fauces hambrientas y te devoren después de años de oscuridad y polvo.

Hay recuerdos que engullen con avidez, sobre todo aquellos que hemos dejado perdidos en la memoria de la infancia, que crees que no existen, que han dejado de ser ciertos, hasta que de pronto, te arrancan el brazo o una pierna y entonces crees atisbar por qué eres cojo o manco con 30 años.  

Y de pronto, cuando estás en el momento de ir hacia delante, de tomar decisiones, de optar por tu vida… te miras al espejo y descubres que sigues siendo esa puta cría de 8 años.

Recordar viene de recordari, dice el Corominas, de cor-cordis, de corazón, que para los latinos es sinónimo de estómago. Está bien, como no puedo embriagar el corazón, emborracharé al estómago. Alguno de los dos, digo yo que terminen olvidando.

miércoles, 13 de julio de 2011

MujerEs

La revolución de los tacones y trajes ajustados, de las jornadas laborales, de las paridades… quedan lejos de nosotras. Afortunadamente, convivo con unas mujeres fantásticas…

Vivo con mujeres que aplauden un beso de telenovela

Que vitorean un desplante

Que lloran tantas veces al día como haga falta

Que sonríen por un piropo

Que miran fotos de bebes que anhelan

Que aún esperan al príncipe azul que les de la mano para bajar de la furgoneta

Que posan con una flor de papel, hecha por ellas mismas, imitando a novias idílicas

Que el peor día de todos te dicen que estás hermosa

Que dan las gracias.

Convivo con mujeres fantásticas…

Que aplauden cada vez que se te cae algo al suelo

Que se acurrucan en ti cuando llegan de su jornada de trabajo

Que se vuelven locas por una tarde de discoteca

Que te hacen fotos mientras limpias

Que te piden el boletín de notas para firmar el justificante

Que se pasan la tarde haciendo un regalo para alguien

Que de pronto te dan un beso y punto

Tengo mucha suerte.

Vivo con unas mujeres realmente asombrosas.

Lástima que haya tantas personas que se las pierdan.

Lástima que haya tantas personas que no miren mejor.

domingo, 29 de mayo de 2011

DE MENTES DEMENTES

Siempre suele pasar que de pronto tu vida toma un tema principal y todas las informaciones que recibes del entorno están enfocadas a ese tema. Y esto es lo que ha ocurrido uno de los días de esta semana, debatiéndome entre la cordura y la locura resulta que me asalta a mano armada el monotema de la demencia. Algo que por otro lado tampoco debería extrañarme teniendo en cuenta las realidades con las que convivo.

Sin embargo, sí ha abierto uno de esos runrunes que empiezan a darme vueltas y que no paran de fastidiar hasta que no consigo hilarlo en pensamientos.

Y es que la fragilidad de la mente de este hombre del siglo XXI es verdaderamente inquietante. Nos quebramos como copas de cristal cuando la vida nos rebosa. Y nadie quiere recoger los cristales rotos para reconstruir un nuevo recipiente que, aunque ajado, pueda seguir conteniendo las alegrías y tristezas de una vida que no entendemos.

En esta sociedad del usar y tirar, las personas también se desechan una vez acabada su vida útil y se depositan en plantas de reciclaje donde unos pocos utópicos (léase: locos) aún siguen creyendo que sí son válidos. Dejando con esta medida de contaminar a la sociedad cuerda con situaciones que desequilibran sus normas capitalistas, decálogos lucrativos y filosofías estructuradas.  

¿Quién establece los baremos entre la locura y la cordura? ¿Qué es locura? ¿Hablar solo? ¿Dejar un trabajo indefinido por cumplir un sueño? ¿Ver ranas que anuncian la visita de mamá? ¿Contar céntimos para llegar a fin de mes? ¿Bailar por la calle? ¿Crear realidades imaginadas para olvidar la realidad horripilante? ¿Amar sin medida a quien no corresponde? ¿Fantasear? ¿Gritar? ¿Apuñalar a tu ex pareja porque no te besa? ¿Poner la música a todo volumen a las 7 de la mañana?

¡Quién sabe!

Se aplasta la libertad interna por el tren de alta velocidad que arremete al hombre, te arrolla al instante si no logras montar y si lo haces te dejará clavado en cualquier estación desolada en la que entonces sí tendrás tiempo para caer en el delirio de mirar el móvil doce veces por minuto hasta comprender que no te queda nadie que te llame.
Paradójicamente, es en la "Era de la Comunicación" donde nos corrompen las enfermedades de la incomunicación y disociación con la humanidad.

Esquizofrenia, Alzhéimer, Depresión, Drogodependencia…. todas son mentes encarceladas y derrocadas de sus gobiernos. Sin revoluciones, sin guerras, sin motines… simplemente apresadas, aniquiladas definitivamente por fulminantes medicaciones que detienen cualquier posibilidad de revuelta popular, pero que no eliminan el aterrador sufrimiento.

Porque cuando por el resquicio de los muros de la celda entra la luz, se clava en el alma hiriéndola de muerte.



Hace años que esto es lo único que tengo claro:
“Yo no soy poeta, soy demente
y en vez de gastarme
en el médico los cuartos
los poemas son mi terapia
que para la locura
es lo más barato”
(Yo, poeta demente. 2006)

jueves, 19 de mayo de 2011

SOBRE LA EDUCACIÓN

Educar no es hacer programas individualizados, no son adaptaciones curriculares, no son planificaciones centradas en las personas, no son atención a la diversidad, no son pedagogías, papeles y papeleos, carpetas, portfolios…
Educar es ESTAR con las personas, educar es saber lo que piensan -porque has escuchado- y azuzar mentes hormonadas creando pensamientos más complejos.
Educar es ayudar a construir personalidades con un café, con una caña.
Es discutir rebeldías. Es forjar almas.
Educar es prender las mechas de los hobbies…
Educar es enseñar sentimientos, es llorar cuando hay penas.  
Educar es tener en los labios un beso de buenas noches después de la discusión amarga.
Educar es un abrazo prieto para sostener lágrimas.


Educar es tener fe, fe en la persona.


Porque sin amor, cualquier pedagogía... son saldos de temporada.

viernes, 12 de diciembre de 2008

¿CAFÉ?


A menudo por aquí hablamos de andar, de estar en camino y es curioso cuando mi trascacho es precisamente lo contrario, el encontrarse en un lugar cálido, sentado, acurrucado, sin prisas, con un café o una copa en la mano.
El otro día leía un testimonio de una chica de mi edad y era impresionante todo lo que había hecho, sin embargo no me llamó la atención su valor para irse de misiones, ni su capacidad para crear una ONG y gestionarla, ni miré con envidia su capacidad para contagiar a otras personas el entusiasmo por su proyecto, ni me entró el gusanillo ese de “se puede ayudar tanto en otros sitios”, no, había muchas cosas loables en su testimonio, pero lo que verdaderamente me dejó huella fue un hecho simple, ella hizo un parón en su vida, para poder tener tiempo para los demás, para pararse a hablar con la gente, para visitarlos, para poder no tener prisas en los encuentros, en las conversaciones... y esto sí me cuestiona y no sólo me interroga sino que se me queda un sinsabor en el pecho. A lo largo del día estamos con muchas personas con las que intercambiamos poco más que palabras y palabrería, se nos llenan las mesas con papeles que hablan de calidades, de pedagogías, de programaciones que quieren dar respuestas a las necesidades que nosotros creemos que tienen las personas, y sin embargo todos andamos necesitados de un café con charla, de alguien que se siente un instante cuando nos pregunta ¿qué tal? y así, alguna vez, poder contar la verdad, todos necesitamos que alguien se interese por lo que contamos, si bien haya quien cuente lo mismo año tras año, días tras día, aunque haya quienes en su bucle existencial, al acabar de hablar vuelvan a narrar lo mismo como si fuera la primera vez, aunque nos pese en el corazón lo que escuchemos y miremos nuestras manos vacías que no tienen el regalo que esa persona necesita. Podría seguir dando vueltas a la idea, porque se me ha quedado clavada, me lleva a sucesivas preguntas, me lleva a leer mi entorno, a dolerme por las veces que he llegado tarde al café o por las veces que entre tequila y tequila sólo ansiaba hablar y no escuchar, por las veces que la vergüenza me ha impedido llegar a quien está triste o por las ocasiones en las que tu casa estaba demasiado lejos para acercarme allí un ratito, me increpo porque me quedo sin tiempo para llamarte y preguntarte ¿cómo te va? o porque huyo de lo que vas a poder decirme. Vivimos carentes de diálogos y discusiones, somos incapaces de comprender la importancia de lo que escuchamos, sólo entrevemos lo negativo.
Te invito a un café.

¿SOMOS ESTRELLAS?


lunes, 17 de noviembre de 2008

BUSCANDO PALABRAS

Silvio Rodríguez dice que está buscando una palabra, yo ando buscando muchas, tantas como sean necesarias para explicarme a mí misma qué me está pasando. Y las busco y rebusco entre las hojas secas de un parque, entre las paredes macilentas de una gran casa, entre los rincones oscuros de los bares difusos por el humo...
Se toman determinaciones más o menos firmes movidos por un aliento de vitalidad que, en ocasiones, no son plenamente propios de nuestra persona, y de repente te encuentras con que, una vez cumplido lo determinado, tienes las manos completamente vacías y el corazón extraviado.
He dejado pasar muchos versos, les he dejado escaparse como quien, con resignación, deja que alguien se marche aun sabiendo que tú deseas alcanzarlo, aun sabiendo que el otro ansía que le alcancen. He dejado que se desvanecieran muchos pensamientos, profundos, sinceros. He omitido muchas preguntas escapándome, verdaderamente, escurriéndome como gota de lluvia por un cristal. En definitiva, he evitado cualquier acto que supusiera encontrarme frente a mí. Porque no sé a quien me voy a encontrar en frente mío, no sé como será su rostro después de tanto tiempo, porque ignoro el color de unos ojos que nunca he mirado directamente, porque no sé cómo pararme frente a mí y no gritarme, y no llamarme estúpida y no sentirme culpable por lo mal que convivo, porque no sé como decir a quien me encuentra que estoy bien y suene a cierto, porque no sé como poder aislarme de todos aquellos a los que les daña mi conversación ausente, mis respuestas esquivas, mis evasivas, en suma, mi poca atención, porque me he quedado desnuda en mi noche más oscura y fría, se me helaron las manos a la intemperie, me quedé sin fuerzas por una posición estática y aún así no he conseguido que una sola persona alcance a descubrirme. Y si pudiera, si verdaderamente pudiera, me pondría a dar puñetazos hasta que al estirar mis brazos no me tropezara con nadie, pero sé que no puedo.
Me gustaría pararme, no... miento... no quiero pararme, no puedo pararme, no ahora, no de momento, porque si me parara me daría cuenta de que bajo mis pies no hay nada, no hay suelo, no hay mar, no hay cielo, ni barro, ni siquiera el agujero de un pozo yermo. Si me parara me quedaría en el vacío, en el absurdo, me precipitaría hacia los abismos del enmascaramiento y entonces, todo lo hecho no habría sido más que un acto de sufrimiento gratuito. No puedo pararme, tengo que seguir hasta lograr que una de estas mañanas no me hiera tanto el daño que causo, y quizá después de eso, ponerme frente al espejo y saber quién soy, y tal vez después de esto, estirar mis brazos y saber que hay un sentido, breve, efímero, eterno, da lo mismo.

jueves, 6 de marzo de 2008

FILOSOFÍA DE LA BALDOSA

Sólo uno mismo sabe por qué pisa una baldosa y no otra. A veces esquivamos bruscamente un algo que sólo nosotros vemos y que en apariencia a los demás les puede parecer un movimiento ebrio o exagerado, porque sólo nosotros sabemos lo que no debemos pisar aunque en ese encarecido amago corremos el riesgo de torcernos el tobillo o caernos al suelo, quedando un duradero dolor en la experiencia de lo vivido.
Pisamos sobre las baldosas firmemente, decididos, otras dudosos, algunas casi ni las pisamos sino que simplemente las rozamos con la puntera o el tacón del zapato.
Sólo uno mismo sabe qué baldosas no quiere pisar aunque no sepa cuales son en las que sí debe posarse, por ejemplo esas que están rotas y que cubrimos con nuestro pie para aparentar que son firmes y seguras, pero que al final se quiebran y nosotros con ellas si no saltamos lo suficientemente rápido hacia otra. O las que bajo ellas tienen un charco de agua y barro que pueden salpicarte los zapatos, las manos y hasta tus propios ojos si no tienes cuidado y te apoyas en ellas confiado de una firmeza aparente.
A mí no me gusta pisar las losetas sucias o que tienen chicles porque estos te pegan a la baldosa dándote una falsa sensación de libertad elástica.
Luego están las demás baldosas, esas que sí están limpias, que sí están enteras y que están plenamente cimentadas al suelo. Sobre estas descargas toda la energía de tu cuerpo en una firme pisada que te hace sentir seguro de tu camino, sin embargo, si permaneces demasiado tiempo sobre ellas tu peso puede agrietarlas, el movimiento del mundo puede remover sus cimientos y la baldosa, que al principio era firme, puede volverse insegura, tendente en cualquier momento a quebrantarse y romperte a ti con ella si no te mueves hacia otra parte.
Por supuesto también están los obstáculos que nos impiden posarnos sobre la perfecta baldosa de mármol rosa y los pozos, que estiran sus bocas hacia nosotros cuando nos ven dar un mal paso o cuando un suelo resbaladizo nos escupe hacia ellos, pero sobre los pozos tengo una amplia teoría que es mejor dejarla para otro momento.
Por eso hay dos opciones, saltar rápidamente de baldosa en baldosa sin darte tiempo a posarte o dejar de mirar al suelo mientras caminas por la calle un miércoles a las doce menos veinte de la noche porque, al fin y al cabo, va a ser irremediable que desaparezcan todas las baldosas de tu camino. Si a ti se te ocurren más opciones...

CALLAR O HABLAR

No sé por qué extraño motivo hay ciertos momentos en los que siempre te llega un mismo mensaje, supongo que porque tú estás predispuesto para entenderlo y por eso te cala y este es el mes de la “expresión” y a través de diversos poemas y power’points me llegan dos mensajes: Calla versus Habla. Yo siempre me he levantado del suelo gracias a los versos de tío Walt (como dicen el El club de los poetas muertos) cada vez que me preguntaba ¿qué de bueno hay en mí, en el mundo, en lo que hago? Me respondía: “Que estás aquí – que existe la vida y la identidad / que prosigue el poderoso drama y que puedes contribuir con un verso”, pero mientras me arrastro por este poderoso drama sigo sin saber si debo hablar o callar, mostrarme u ocultarme, darme a conocer plena o parcialmente. Y creo que casi sin quererlo me he respondido al colocar una puerta hacia mi pensamiento en el pseudomundo que es Internet. He decido hablar, seguir creyendo que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo, he optado por mostrarme, y quien quiera que me mire y a quien le duela demasiado que deje de hacerlo, he aquí la libertad.
¿Callar o hablar? Verdaderamente aquí se haya la incógnita del hombre, la auténtica encrucijada que lo transforma todo. Ya sabemos que todo depende del contexto en su sentido más amplio, pero la dificultad es ser lo suficientemente sabio como para no errar en la decisión tomada y yo, que soy de natural torpe, siempre me equivoco. Arrebatada por la emoción me lanzo teniendo una sola meta: un aliciente que me provoque para superarme literariamente.