Porque hay quien necesita huir y echarse a correr
para encerrarse en trascachos desérticos,
donde luchar contra palabras que te asfixian,
contra sentimientos que te rasgaron el vientre
al echarlos a un aire que te los devolvió enajenados
y más violentos aún si cabe,
-totalmente turbados-
Porque hay quien necesita precipitarse
a pozos y barrancos que no detengan
la inevitable caída al insondable vacío
del alma indescifrable y taciturna.
No me saques de aquí
no entres
no llames
dije todo lo que dije
callé todo lo omitido
no hay más
no hay resto
ni tan siquiera aire.
Sólo lluvia.