martes, 21 de mayo de 2024

MAR ADENTRO



Hay un mar tierra adentro
en el que las olas
no te llevan a ningún sitio.

Hay un mar donde no hay salitre
sino que un olor casi a amoniaco
te agarrota el alma.


En ese mar de nada sirve hacerse el muerto
ni dejarse llevar a la deriva,
por el oleaje o por la corriente.


En ese mar
o caminas
o te quedarás quieto.






domingo, 12 de mayo de 2024

Y yo [...] vela gastada

 Hay domingos en los que los acordes de una guitarra te vuelan el alma

Y yo te soñé
como sólo se sueñan las cosas 
que no sabemos que llevamos en el alma. 
Como aquello que sin saberlo nos arranca
las raíces de la tierra blanda.

Y yo te imaginé 
como solo se imaginan las cosas 
que ignoramos amarlas. 
Como aquello que sin darnos cuenta 
nos arrebata las lágrimas embalsadas.

Y yo te recé 
como sólo se reza a la esperanza.
Como aquello que más se anhela en el alma, 
callada, 
de rodillas reclinada, 
murmuradas oraciones con olor a incienso y vela gastada.

domingo, 5 de mayo de 2024

EN EL TRASCACHO

Me fui al trascacho a tomar aliento

y al regreso todo era silencio.

Mi cuenta vacía como mi lecho,

como la casa en la que resuenan los pétalos

que caen secos al suelo.

Porque en una casa vacía cualquier roce

se convierte en estruendo.


Me fui al trascacho a abrigarme de versos

y regresé con un manojo de letras mustias,

tan enmarañadas que ni yo entiendo,

con el mismo dolor en el pecho,

con la misma falta de aliento. 


Y regresé al trascacho,

desando únicamente desaparecer.

Deshacerme como las nubes 

cambiantes con el viento.

Como el humo de la hoguera 

en el patio de un pueblo.

Sabedora de que si nada tengo, nada dejo.

Que si nada quiero, nada anhelo.


Me fui al trascacho

y regresé sin flores ni color,

sin ira y sin rencor,

pero con el mismo desapego

anclado al pecho.