Demasiadas noches he salido
para no encontrarme,
para no tropezarme con la difusa
sombra en la pared,
ni coincidir con el reflejo del viejo espejo
más allá de la medianoche.
Demasiadas noches he salido
y no he dormido
embarrando páginas en blanco
que sólo cuentan medias verdades
y mentiras a medias.
Demasiadas noches he salido
huyendo del latir fulminante,
acallándolo en ritmos tecnos
que a su galopar se acoplasen.
Demasiadas noches he salido
con disfraces de sonrisas
compradas en bazares.
Demasiadas noches
y tan pocos días.
Todo para no chocarme.



