Pendo de un hilo,
pero no sé de cual.
Como marioneta sin más ambiciones
no tengo claro qué hilo es
el que mueve mis piernas, brazos o mi cabeza.
Tampoco tengo claro
si es desde una única cruceta
que se maneja todo este amasijo de madera.
Ignoro también si es el de la cabeza,
la espalda, los hombros, manos o piernas
el hilo de poliéster que me mantiene en pie.
A día de hoy, lo único que sé
es que pendo de un hilo
para seguir articulada
en este escenario de cartón.

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