jueves, 6 de marzo de 2008

CALLAR O HABLAR

No sé por qué extraño motivo hay ciertos momentos en los que siempre te llega un mismo mensaje, supongo que porque tú estás predispuesto para entenderlo y por eso te cala y este es el mes de la “expresión” y a través de diversos poemas y power’points me llegan dos mensajes: Calla versus Habla. Yo siempre me he levantado del suelo gracias a los versos de tío Walt (como dicen el El club de los poetas muertos) cada vez que me preguntaba ¿qué de bueno hay en mí, en el mundo, en lo que hago? Me respondía: “Que estás aquí – que existe la vida y la identidad / que prosigue el poderoso drama y que puedes contribuir con un verso”, pero mientras me arrastro por este poderoso drama sigo sin saber si debo hablar o callar, mostrarme u ocultarme, darme a conocer plena o parcialmente. Y creo que casi sin quererlo me he respondido al colocar una puerta hacia mi pensamiento en el pseudomundo que es Internet. He decido hablar, seguir creyendo que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo, he optado por mostrarme, y quien quiera que me mire y a quien le duela demasiado que deje de hacerlo, he aquí la libertad.
¿Callar o hablar? Verdaderamente aquí se haya la incógnita del hombre, la auténtica encrucijada que lo transforma todo. Ya sabemos que todo depende del contexto en su sentido más amplio, pero la dificultad es ser lo suficientemente sabio como para no errar en la decisión tomada y yo, que soy de natural torpe, siempre me equivoco. Arrebatada por la emoción me lanzo teniendo una sola meta: un aliciente que me provoque para superarme literariamente.

2 comentarios:

Sonia dijo...

Que fuerte; soy demente, tendente al embobamiento existencial...
pues que sepas que me encanta que estes embobada, porque tienes una forma de expresarte que me queda "abobada"
Gracias por el pesamiento de la Baldosa, yo piso fuerte aunque insegura, necesito que alguien me ayuda a levantarme cuando me caigo, si la baldosa la rompo quiero que estes a mi lado para recogerme.
Eres genial, Sonia.

TERE dijo...

Desde luego, no tengas miedo, quizá al primer traspié o puede que una vez que estés en el suelo, quizá cuando des un grito o puede que simplemente cuando lo sientas... pero ten por seguro que esta demente embobada estará ahí.
Te quiero un montón.