domingo, 13 de enero de 2013

RECONQUISTA


Tuércele y retuércele el cuello al príncipe,
hasta que sus labios sean tan azules como su alcurnia,
si ahora resulta que la princesa no despertó
por un candoroso beso de amor.

La princesa está triste…
los suspiros se escapan de sus labios de fresa
y palpita ardiente contra la silla de oro
soñando del piano notas en clave de do.
Pero ya todo eso da igual,
la princesa está turbada…
y los gemidos se escapan de sus labios de granada.

Cómete al lobo feroz, amordaza a la madrastra y somete al príncipe azul;
El dragón se ha escapado… la ira de su fuego roza las mejillas...
no tardará en regresar.
Y mientras tanto abrasa,
con sus inoportunas llamas de orgullo y suficiencia,
la espalda marmolea de la princesa insensata.

Todo son preguntas sin sentido,
fragmentos descoloridos
y callejones sin salida ni esquinas,
la caída del impero, el asedio al reino del orden y de la omisión.

Y qué más da si al cerrar los ojos siga viendo con nitidez,
si los dedos siguen deteniéndose sobre el teclado,
si el pulso se acelera y aplaste el pecho como una roca…
hasta entonces hay que seguir dando bocanadas
para seguir vagamente existiendo
mientras le tuerce y retuerce el cuello al príncipe, a la madrastra y al hada
en la apacible cloaca de rana. 

No hay comentarios: