jueves, 28 de agosto de 2008
Sólo tengo el desgarro
del llanto quedo en la garganta;
las palabras atoradas por la rabia
y los versos atascados en la culpa,
y el gemir, el gemido vacío
en la solitaria noche
con muchas manos ¡ya, sí!
pero al fin, llorando sola
y escribiendo a oscuras.
Y el dolor, el dolor
de haber roto lo que se ama
de haberlo tirado
cuando podría, tal vez, quizá...
cuando podía haberlo arreglado.
Y el espacio vacío en mi dedo
de tu alianza,
que es como haberme quitado
media alma,
que la otra media me la quedo
para el sufrir: el mío, el tuyo
y el de quien lo alcanza.
Y suspiro, suspiro porque no me llega el oxígeno,
porque no es suficiente todo el aire
para seguir viviendo,
y no bastan todas las lágrimas
para vaciarme el alma.
Y me prostituyo por un abrazo sincero
que no llega... que nadie paga
a cambio de mis palabras.
23-8-2008
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