Sé que no lo sabes,
pero me quieres queriendo a otra,
una que tiene mi cuerpo, mi sonrisa,
mis manos y sus caricias,
mis labios y sus besos,
pero que no soy yo,
que no tiene mi ser, ni mi latido,
que no respira el aire que yo inspiro
ni saben sus lágrimas a las que yo derramo.
Me echas y resulta que hoy me voy yo sola,
sin amigos que me despidan,
sin abrazos de consuelo,
sólo con una maleta llena de miedos,
porque al final, uno termina volviéndose,
encontrándose de nuevo,
sufriendo por dejarse olvidado en cualquier bar.
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