viernes, 22 de agosto de 2008

Me quebranto los dedos
golpeando el suelo,
porque las lágrimas no sirven
para despegarlo del corazón.
Y zigzagueo tropezándome con brazos
que esquivo con pavor,
con ecos de ternura
que me quiebran en dos el alma
y me arrebujo en mi suelo sucio
para que nadie me mire, ni me hable,
ni me abrace si no piensa asfixiarme.
Y estrangula la alianza los sueños
y me aferro al amor, al sólo amor
de un instante de luz de tus ojos.
Y la alianza se me enreda en el cuello
y me asgo al dolor, al crudo dolor
de no volver a tener tu olor en mis dedos.
Y la alianza se me atora en la garganta
y lloro mientras me ahoga
sin intención de sobrevivir,
porque cuando los cobardes tomamos decisiones,
para arrancarnos las entrañas
apuñalamos a nuestro más amado unicornio.


21-8-2008

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