Gibrán Jalil Gibrán dice que un amigo hay que buscarlo para vivir las horas, porque existe para colmar nuestra necesidad no nuestro vacío. Que lo mejor de nosotros sea para el amigo. Y pensaba que muchas veces al amigo sólo le damos lo peor de nosotros, le cargamos con el peso de nuestro equipaje vital porque a menudo somos incapaces de cargar con ello, en otras ocasiones no le cargamos con nada, ni si quiera compartimos lo que llevamos en la maleta, no dialogamos sobre el viaje que estamos haciendo y simplemente caminamos unos al lado de los otros haciendo inanes comentarios sobre hechos cotidianos y circunstanciales, compartimos mesa, juegos y momentos, pero al fin, nada sabemos de aquel con el que hemos caminado a lo largo de 15 años, aunque en ese trayecto común se hayan compartido penurias y alegrías. Esta lucha interna entre el vivir [estar, existir, ser, coexistir] con el otro o convivir [entenderse, comprenderse, simpatizar, comunicar] junto al otro es la clave de las relaciones interpersonales, y seguramente haya quien lo realice equilibradamente o haya a quien no le importe nada que otros se compadezcan o haya quien no necesite vaciar nunca su equipaje... y seguramente haya más personas como yo que unas veces caminan mirando al suelo en silencio y otras desparraman todos sus bártulos en medio del camino porque son incapaces de andar con tanto peso y en un intento desesperado ponen patas arriba su equipaje para deshacerse de aquello que les inmoviliza. Afortunadamente, siempre hay algún compañero de camino que pacientemente anima y espera a que tú recoloques todas tus cosas en la mochila para continuar caminando juntos, desafortunadamente siempre hay compañeros de camino que impacientemente recogen tus bártulos del suelo y los introducen arrebujados dentro de un atillo demasiado pequeño porque se hace tarde para continuar el viaje. Pero ambos son queridos compañeros de camino.
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