Lucho contra un entorno hostil
que quiere arrebatarme el paraguas.
Lo sujeto con fuerza a dos manos,
pero más enfado el viento
intenta arrebatármelo.
Llueve una lluvia enojada,
que cae como alfileres helados.
Me oculto bajo el paraguas
para que no me lo arranquen,
me encierro y oculto bajo él,
y camino a tientas por la calles.
Pero así no veo el suelo que piso,
pero así no distingo el horizonte que persigo.
Combato contra un viento furioso
que quiere hacerme a su antojo,
y me cubro con un paraguas prestado,
y me afierro a él con las dos manos.
Pero al llegar al cruce de caminos,
chocan contra mí todos sus gritos:
revuelven mi paraguas,
lo ponen del revés,
y me revuelcan por los charcos
mientras, orgullosos, me empapan.
Cierro mi estúpido paraguas
que de nada me ha servido
y agotada por la lucha
camino mientras se clavan
los alfileres en mi cara.
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