miércoles, 23 de julio de 2008

LA PALABRA AHOGADA


Pensaba quedarme escondida
bajo las sábanas,
bajo la manta,
bajo la almohada,
bajo la cama...
a ver si así de escondida
pasaba de largo
la triste mañana.

Pero el alba se cuela
por las tablas de las persianas
y las cucarachas corren a esconderse
en las grietas de las jambas.
El alba se cuela por entre las sábanas,
la manta, la almohada
y llega incluso hasta debajo de mi cama
y me lanza una llorosa lanza
que rompe el cristal de mi ventana.

Entonces comienzan a empaparse
las sábanas, la manta, la almohada
hasta que se inundan los pies de la cama.

Pensaba quedarme escondida
pero me hizo salir una tormenta enajenada,
salí despavorida y olvidé entre las aguas
la palabra.
La palabra flotaba inerte
arrebujada entre las sábanas, la manta, la almohada,
la palabra corría por el desagüe del oprobio
de debajo de mi cama.

Pensaba quedarme escondida
y tuve que exhibirme callada.






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