Hay momentos en los que tienes que ponerte a escalar la montaña.
A iniciar un ascenso hacia tu pensamiento,
a descolgar desde la cima la cuerda que te ha de lanzar al abismo de las emociones
y descender sin clavarte en el suelo.
Reconquistar horizontes que has perdido de vista por ir mirando al suelo,
por ir caminando con pasados que te encorvan la espalda,
Quizá sepas que ha llegado ese momento...
pero el páramo no tiene senderos.
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