Y resulta que...
cuando ya las lágrimas
habían arrastrado de la piel
toda tu ternura...
Cuando los recuerdos apilados
se habían, unos desvanecido,
otros, los menos, escondido...
Resulta que..
cuando respiré hondo
para librarme de la asfixia
de tantos años
y quebré cadenas
y desatenacé las piernas
y desentumecí las alas...
Resulta que entonces
me alcanzas.
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