domingo, 30 de octubre de 2011

OTOÑEANDO

Y resulta...
que he tenido que ir hasta Gualdera para encontrar el otoño...








Un otoño ya casi aferrado al invierno





Me alegra.









Pensé que te había extraviado por esta vez...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Oigo el latido amarillo de tu corazón como una hoja que se tiñe de otoño.

TERE dijo...

Con el murmullo del crujir.
Con el aroma a tierra húmeda.
Con el alma colmada de sosiego y belleza.
Gracias por esa hermosa frase.